NUESTRA ESPIRITUALIDAD
"Los monjes de la Santa Cruz y de la Madre de Dios,
tocados y guiados por la gracia del Espíritu Santo, dejamos todo para encontrar
el tesoro escondido en el campo, la perla preciosa, y desarrollar estos dones a
la luz de la Sagrada Escritura, hecha Lectio Divina, según la
tradición de los Santos Padres Antiguos, adquiriendo así un corazón capaz de
escuchar y amar”.
El Monje, en la Pasión de la Santa Cruz, toma sobre
su propio corazón el dolor de la humanidad, particularmente el de
las almas que un día se entregaron al Señor y que luego por las vicisitudes de
la vida o por la debilidad de la materia, se alejaron del Creador y de la
ofrenda que le habían hecho. Así los monjes toman el dolor de los sacerdotes,
de los consagrados y consagradas que sufriendo, sea su infidelidad, como la
cerrazón de la institución eclesial, sangran y sufren por ser marginados y/o
despreciados en nombre de la verdad y de una caridad no entendida. Y es que
cada monasterio debe ser un lugar de sanación interior, un lugar
donde poder superar el rencor y el resentimiento, donde poder retornar a la
comunión con uno mismo, con el prójimo y con el Señor de la Vida. Un lugar del
que se pueda decir: “Ésta es la Casa de Dios y la Puerta del Cielo”.
¡Bello!
ResponderEliminar