¿ CÓMO VIVIMOS ?
“Juntos para el servicio de Dios, en el Corazón de Jesús, en la Casa de
Dios, abandonando el pecado y viviendo sólo de la gracia con la fuerza del
Espíritu Santo, trabajando por la paz y la mutua edificación”.
En la ermita cada monje sirve a Dios con la oración y
el trabajo. La presencia silenciosa de los Hermanos es de gran
ayuda y consuelo, y las necesidades de la Comunidad dan la ocasión oportuna
para servir a Dios en los Hermanos.
La soledad del monasterio y la pobreza comunitaria permiten al monje vivir en la simplicidad evangélica, confiando totalmente en la Divina Providencia.
La soledad del monasterio y la pobreza comunitaria permiten al monje vivir en la simplicidad evangélica, confiando totalmente en la Divina Providencia.
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